El escritor monje en su celda

publicado en: Narrativa, Novela | 0

El escritor monje en su celda
Vieja escuela,
Tobias Wolff, 2003
Alfaguara

 

Con una prosa exquisita, fina, cercana y sin raspaduras, Tobias Wolff dedica toda la Vieja escuela a un ejercicio excelente de metaficción para decirnos que ser escritor por vocación es una manera de vivir, una forma de habitar nuestra existencia.
La narración se centra en la historia del inicio de un escritor en ciernes, en una escuela donde la escritura es el centro y el objetivo de la enseñanza. En la escuela se reciben a escritores célebres que previamente han valorado trabajos de los alumnos para premiar a uno de ellos con un encuentro personal. 

 

 

 

 

El protagonista vive en tensión hasta el punto de llegar a copiar un relato de otra persona, no por copiar para ganar el concurso de la escuela, sino porque se ha sentido tan identificado que llegó a pensar que no estaba copiando realmente… Experiencia que, con el tiempo, le sirvió para cuestionara a quien tiene el don de la escritura y no lo ejerce por considerar que el escritor es un ser solitario y egoísta: “El hecho de que un escritor necesitara soledad no significaba que se aislara o fuera egoísta. Un escritor era como un monje en su celda que reza por el mundo; algo que hacía solo, pero en favor de otras personas” (página 222).

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